viernes, 20 de noviembre de 2009

Noviembre tiene huevo

Michelle Rouillard devuelve corona tras unos 9 mil heridos: 4.941 por arma blanca, 9 abaleados, 14 quemados, y un saldo de muertos ignoto en los festejos de Cartagena.
Michelle Rouillard corona a la nueva Señorita Colombia, Natalia Navarro Galvis.

Jamás había sentido tal apego por las ventanas de emergencia.
La mala costumbre de usar el puesto contiguo al chofer, de la ruta Bosque-Crisanto Luque, me acercó al aroma de noviembre. Al sabor de ese mes festivo que comienza incluso antes, en febrero, cuando muere el Carnaval de Joselito y el país empieza a elegir una veintena de candidatas, decentes, con ADN pudiente y cuerpos cercenados, para reñir en cueros, por la corona de la Señorita Colombia, la Reina, y el morbo del pueblo que un 11 de noviembre debiera exhalar independencia y el despojo de un virreinato cruento que se marcharía de una Cartagena, que en estos soles, reboza de turistas.


Pero noviembre se me reveló después de la noche de brujas.


El sábado que despedía un mes de 29 homicidios, inyectó de alegría a Blas de Lezo, al Socorro, Tacarigua, y otros barrios, que se tiñeron de disfraces, buscapiés, de Maizena, de azulín; de la espuma que migró de los jolgorios en Barranquilla; de las piernas malladas de las conejitas de Hugh Hefner y los hombres que fingieron ser mujeres; de las mujeres que olvidaron ser mamás, y dejaron sus hijos glotones a merced de los vecinos y las sectas satánicas noventeras que, al parecer, prescribieron por una violencia cada vez más rutinaria.


-Antes la gente se disfrazaba era en noviembre.


Asintió la voz gruesa de Gladys Meléndez, quien vistió a su familia de aviadores y médicos, y en ese instante, iba a mis espaldas junto a dos chicas mojadas, que se subieron por el Pie de la Popa hablando de las nalgas de la destituida Señorita Valle, mientras los demás en “El Nene Juanky”-como llamaban a la buseta-, escuchábamos las melodías que sólo suenan en noviembre, el “Coroncoro” de la Niña Emilia, el “Suena Suena Buscapié” de Hugo Bustillo, la Gaita, y la champeta de turno, que escolta el circuito en los Bandos anuales al Reinado Nacional de la Belleza -creado en 1934-, y al de la Independencia de Cartagena - en el 37-, donde hoy centenares de vándalos, se camuflan entre un pan y un circo que se riega como el bostezo.


Y entonces, sentada detrás del chofer un primero de noviembre en la luna de las 8:30, probé por vez primera ese sabor acre con el éxito de Michel y Lilibeth “El Camaleón”, ambientando la parsimonia con la que recogían pasajeros por la Avenida del Lago, que nunca me incomodó con Bazurto, su mercado, hasta que sentí una punción y el hedor impregnado de sus aguas y sus desechos entre escamas de pescado, vísceras de vaca, cerdo, frutas podridas, huevos y animales muertos, y manché de rojo el pañuelo viscoso tras el ataque que reventó una bolsa de porquerías en mi rostro y en el de mi compañero de puesto.


- Por lo menos fue un huevo podrido, no esa agua puerca


- No señora. Si son lo mismo porque ambos infectan,
discutieron los pasajeros al ver la cáscara color piel, rota en el suelo del Nene Juanky, mientras mi compañero y yo sólo implorábamos rapidez a un conductor pringado que se negó a cerrar las puertas con una máxima incuestionable


- Están mamados.


Una vez los labios y nariz ajados, supe que noviembre huele a mierda, y que sus fiestas tienen huevo. Y que en las semanas próximas debía usar las ventanas de emergencia para evitar otro “huevaso”, pues la tradición novembrina da licencia para irrespetar al transeúnte, mojarle, ensuciarle y exigirle dádivas a cambio. Y todo este festín, que se volvió criminal con las horas, despertando con 13 muertos los primeros doce días, sucedió sin que las reinas y unas autoridades triplicadas en eventos del jet set, se percataran a tiempo.


II


José Saray tiene cuatro años “rebuscándose” en las fiestas. Se unta aceite quemado, barro, pintura roja, una aleación auriverde, y cualquier combinación que se encuentre, para pedir plata junto a tres compañeros. Le gusta el Centro, pues, asegura, que se puede hacer más de veinte mil pesos tan sólo en esa zona y en pocas horas,


-las mujeres y los gringos son los que más dan plata.
Cuando le pregunto que por qué lo hace me dice que


-Pa qué más, pa beber. Se ríe y espera mi moneda de 200.
Saray desconoce quién es Pedro Romero. Ignora por qué motivo marchan las comparsas que han salido por la avenida Venezuela en el Bando de la Independencia de las reinas populares. Ignora por qué razón bebe durante dos semanas interminables. Comparte la misma respuesta que los demás “negritos”, a quienes he entregado 2 mil pesos, para llegar ilesa al almacén donde trabajo.


Comparte además la esponja grasienta y un palo altivo rememorando, sin querer, las armas que llevaban los Lanceros Getsemanisenses, que en 1811 se unieron a los mulatos y negros oprimidos para recuperar la igualdad negada por una elite criolla, y junto al habano de Pedro Romero, tomarse la Junta Suprema de Gobierno, logrando así, la independencia de Cartagena, un día como éste, 11 de noviembre, lleno de alcohol, celulitis y tetas gratuitas en carrozas, disfraces, espuma, y una Shakira obesa enjaulada como una loba.


-Yo me pinto es pa espantar.


Pero no alcancé llegar ilesa. Un muchacho me roció con espuma carnavalera, un producto más costoso que el buscapié y que la Maizena-5.000 pesos-, que no mancha, no quema, es de larga duración, y que funciona, entre otras cosas, para lograr mejores atracos.
En Barranquilla se prohibió la Espuma Carnavalera por riesgos sanitarios. Decreto 0082 de 2008.

III

A Mario Mejía le arrancaron de sus posaderas, el bolsillo trasero con un Motorola U9, mientras salía por una boca de la muralla a mirar la Batalla de Flores de la avenida Santander. A sus compañeras de oficina sólo les quitaron 200 mil pesos. Todo esto pasó bajo la nube espumosa de unos mañosos ágiles, una hora antes de que apuñalaran a uno de los asistentes, fuera de los palcos de Cerveza Águila, de un bando que le copió nombre a la parranda de la vía 40 en Barranquilla.

Este año "tuvimos 4.941 consultas por herida de arma blanca, nueve fueron por heridas de arma de fuego, a primer nivel consultaron nueve pacientes quemados por pólvora" dice el director del Centro Regulador de Urgencias de Cartagena, Álvaro Cruz. Otros 4.000 asistirían a consultas por riñas callejeras, accidentes de tránsito y atracos, mientras sobre los muertos, ninguna entidad tendría certeza hasta el momento.

El periodista Luis Carlos Campo contó con la misma suerte que Mario. En las dos veces que ha asistido al bando de san Diego ha sido robado. La última fue por unas damas coquetas que le rociaron espuma mientras estallaba un buscapié, y el aguardiente acababa entre centenares de petardos ilegales que reventaban en sus cabezas y en las de los guerreros, que este año, dejaron a 14 quemados oficiales, según el Departamento Administrativo Distrital de Salud.

La cifra de quemados por pólvora y fuegos artificiales incrementó un 100 % en relación al año anterior. Cifra que no incluyó la muerte de dos niños de dos y cuatro años que ardieron en las brasas de su casa maderada en La Candelaria, mientras, el Cuerpo de Bomberos presume, sus padres, se embriagaban con la hiel y la música de las fiestas de Pedro Romero.

Por infortunio Miguel Ángel Plaza conoce este sabor. Su amigo Alexander Contreras murió abaleado mientras ambos hostigaban a un hombre con agua y harina que se escapó en una motocicleta, propinando disparos, en un retén improvisado para comprar ron, según cuentan testigos del sector de Henequén.

Esta casa vive la tragedia de Alexander Contreras, muerto por participar en un “retén”.

-Es que desde el mismo momento en que te agreden con aceite, con palos, con mierda o a cambio de plata tú estas en el derecho de defenderte,

comenta Jerónimo Cuesta, mientras vamos en el carro que el 14 de noviembre, en el auge de las festividades de independencia, intentaron partirle en un retén en las inmediaciones de Olaya Herrera a cambio de plata.

-Desde ese momento hasta el niño deja de ser un niño, se vuelve delincuente,

susceptible a cualquier agravio, pues, entre otras cosas, en noviembre el trago y el vicio son las constantes, y nadie tiene asegurado la reacción del otro desconocido, ese, a quien se agrede por mala costumbre.

IV

El bandito de las Gaviotas del día 13, famoso por sus guerras de buscapié y sus predecibles riñas, contó este año con una participación masiva de aproximadamente dos mil aficionados a la pólvora, pese a las amenazas de muerte que sufrieron dos de sus organizadores, entre ellos Irma Jiménez, para que no se realizara el evento.

-El bando comienza a llenarse una vez acaba el desfile, después de 6 de la tarde

me dijo alguien a quien llamaremos Jota, que asiste asiduamente a rebuscarse, sin querer herir a nadie, con la venta de estos explosivos que se consiguen desde 200 pesos, dependiendo del cliente, y se venden incluso con “tombos” enfrente, muy a pesar de las prohibiciones.

Jota, quien el resto del año trabaja como lavador de carros, se hace hasta 40.000 pesos en una noche mala con la sola venta de este artefacto enrollado con cinco centímetros de papel y pólvora. Un compuesto peligroso por su difusión irresponsable, que puede comprometer la vida de muchos infantes en estas fiestas que hace años perdieron su horizonte y se volvieron festín de los atracos y el vandalismo.

-La espuma es igual de nociva que la pólvora

alega, mientras se toma una “fría” y me cuenta que un familiar suyo perdió la visión totalmente hace veinte años, cuando le arrojaron varias bolsas con Cal aguada, que se deslizó en su cara, blanca y ardiente, haciendo noche sus días y desgraciando la celebración del triunfo de Lizeth Yamile Mahecha, señorita Atántico 1989.

-¿Y dónde está su primo en estos momentos?

-Dándose mecedor en alguna terraza de Baranquilla.

¿Y dónde se meten los “tombos” en esos momentos?

V

Por casualidad, escucho la respuesta al jurado de la señorita Bolívar y decido cambiar de canal.

- Este país tiene su gente que es pujante y berraca, tenemos de todo, tenemos mares y tierras hermosas y tenemos las reinas que es lo mejor que hay en este país.

Son sus tres razones para convencer a un extranjero de visitar Colombia. Mientras la Señorita Cundinamarca responde a una pregunta estética:

- La persona hace al vestido, no hay nada más importante que la actitud.

Me avergüenza pensar que durante 75 años Cartagena haya celebrado con ahínco un certamen que premia una belleza que termina hasta donde llega la boca. Una belleza que desplazó los antiguos cabildos que desfilaban en honor a la independencia, a la igualdad y a la libertad lograda en ese 11 de noviembre. Un evento social millonario que divide como el muro de Berlín, y reproduce en las pantallas a una Cartagena rica, la de Raimundo, sus niñas, sus eventos, yates y cocteles, y la Cartagena pobre donde el pueblo se malgasta en dos semanas y se acaba mutuamente de riña en riña.

En la mañana del martes 17 despierto con una nueva soberana, la señorita Bolívar, mientras leo las estadísticas de las festividades de independencia en la prensa española, y Campo Elías Teheran Dix comenta con un “bang bang” que el sicariato ha despertado como demonio durante esta primera quincena. Ya mi boca ha sanado. Ahora sí puedo alejarme de las ventanas de emergencia de las rutas de Bosque-Crisanto Luque, por lo menos hasta febrero, cuando despierta noviembre.